El Condado Miami-Dade, hogar de una de las mayores poblaciones de inmigrantes del país, pronto sentirá los efectos de una nueva política estatal que exige que los exámenes para obtener la licencia de conducir se administren exclusivamente en inglés, eliminando así la posibilidad de múltiples idiomas. Este cambio ha obligado a muchos residentes a afrontar un período de transición limitado para su preparación.

